Vimos florecer todo este paisaje bajo el manto silencioso del sol
y que fue lo que obtuvimos?
Solo un puñado de desdichas y unas cuantas sonrisas plastificadas que adornan el cuadro como algo cotidiano, como si fuese grato sentir su jadeo en nuestras nucas nos vemos forzados a correr por el prado en busca de lo perdido, de lo florecido.
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